Ansiolíticos , ¿has oido hablar de ellos?

Tipo de ansiolitico

Tipo de ansiolítico

Ansiolítico

Un ansiolítico (del lat. anxĭus, “angustiado”, y el gr. λυτικός, “que disuelve”) o tranquilizante menor es un fármaco con acción depresora del sistema nervioso central, destinado a disminuir o eliminar los síntomas de la ansiedad. Algunos de los más conocidos son taquicardia, sensación de ahogo, insomnio, terrores nocturnos (pesadillas), sensacion de perdida del conocimiento etc. Estas manifestaciones clínicas pueden variar para cada uno de los trastornos de ansiedad puntuales. Algunos de los desórdenes de ansiedad más importantes son: trastorno de ansiedad generalizada (TAG), fobias específicas, trastorno de pánico, fobia social o agorafobia. Los ansiolíticos suelen indicarse para tratar estos desórdenes, sobre todo a corto plazo, pero no son el único recurso farmacológico disponible para este propósito. Estos mismos agentes se indican adicionalmente para otros fines, según sus propiedades farmacológicas, por ejemplo para tratar el trastorno bipolar, la epilepsia y otras enfermedades mentales.

Los dos grandes grupos de esta clase son los barbitúricos y las benzodiazepinas. En la actualidad, los ansiolíticos que gozan de mayor reputación son las benzodiazepinas. El Lexatin, perteneciente a este grupo, es el ansiolítico comercial más recetado en España[cita requerida]. En forma endovenosa se utilizan para sedación durante procesos quirúrgicos poco dolorosos pero que producen ansiedad. El más utilizado por esta vía es el Midazolam.

Antes del descubrimiento de esta familia, los barbitúricos eran los agentes ansiolíticos por excelencia. Éstos se caracterizan por una mayor incidencia de efectos secundarios, ya que producen una depresión más generalizada del sistema nervioso. Los barbitúricos tienen un margen de seguridad muy estrecho; por esto se registraron en la literatura especializada numerosos casos de sobredosis accidentales. La intoxicación aguda por ingesta de barbitúricos se ha relacionado históricamente con una tasa de mortalidad inaceptable para los parámetros de la medicina actual. La evaluación riesgo-beneficio, motivó su abandono definitivo como agente ansiolítico. Sin embargo, este balance resulta aún favorable en lo que respecta a su potencial terapéutico como anticonvulsivante, para casos específicos que no responden a la terapéutica convencional.

Fuente:Wikipedia

Cáncer de mama

¿Qué es?

Las mamas o senos se componen de grasa, tejido conectivo y glandular. En este tejido se encuentran las glándulas productoras de leche de las que nacen unos 15 ó 20 conductos mamario, para transportar la leche hasta el pezón, rodeado por la areola. Estos lobulillos y conductos se encuentran en el estroma, un tejido adiposo, en el que también están los vasos sanguíneos y linfáticos. Los tejidos mamarios están conectados, además, con un grupo de ganglios linfáticos, localizados en la axila. Estos ganglios son claves para el diagnóstico del cáncer de mama, puesto que las células cancerosas se extienden a otras zonas del organismo a través del sistema linfático. Cuando se habla de ganglio centinela se alude, precisamente, al ganglio más cercano al lugar donde se localiza el cáncer.

Síntomas

Diversas investigaciones han encontrado un grupo de factores de riesgo, o circunstancias, que hacen a una persona más propensa para desarrollar el tumor.

  • Edad: el riesgo aumenta con la edad. La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.
  • Sexo: las mujeres son las más propensas a desarrollar cáncer de mama. Los hombres también pueden sufrirlo, pero la probabilidad es de uno por cada cien mujeres.
  • Antecedentes familiares: las posibilidades aumentan si una hermana, madre o hija ha sufrido esta enfermedad. Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.
  • Haber sufrido otro cáncer: el riesgo de cáncer de mama aumenta si se ha sufrido previamente otro cáncer, especialmente de ovario o de colon, o un carcinoma lobular o ductal in situ (dos tipos de tumor maligno que aparecen en los lóbulos o en los conductos galactóforos de los senos, o conductos mamarios). Otro posible factor de riesgo es una hiperplasia benigna, una especie de tumor no maligno, que altera el tejido del seno.
  • Menopausia tardía (posterior a los 55 años)
  • No haber tenido hijos, o el primer parto a partir de los 30 años.

Diagnóstico

La mamografía es una prueba de imagen por rayos X que detecta la presencia del tumor en la mama, antes de que sea perceptible al tacto. Al ser el mejor método de detección, los especialistas recomiendan que todas las mujeres se realicen esta prueba cada año, a partir de los 50-55 años. Estas pruebas pueden completarse con otras más específicas, para detectar la gravedad del cáncer, tales como una resonancia magnética (RM), una ultrasonografía, o una biopsia, en la que se toma parte del tejido afectado para analizar en el laboratorio las características de las células cancerosas.

Tratamientos

  • Cirugía. El tipo de intervención quirúrgica depende de la extensión del tumor. Si el tamaño del tumor lo permite, el cirujano puede realizar una lumpectomía, que consiste en la extirpación de parte del tejido mamario. Con la mastectomía, en cambio, se extirpa la mama por completo. Ambas intervenciones pueden requerir la erradicación de los ganglios linfáticos más próximos (situados en la axila).
  • Radioterapia. Es un tratamiento local, al igual que la cirugía. De hecho, en ocasiones se administra radioterapia después de una intervención quirúrgica, para eliminar las células cancerosas que no hayan sido extirpadas. La radioterapia es una eleva concentración de rayos X dirigida a un punto concreto. Al aplicar este tratamiento tras extirpar un cáncer, los médicos se aseguran de erradicar por completo el tumor.
  • Quimioterapia. Junto con la terapia hormonal, son los tratamientos más utilizados en cáncer de mama. Los tratamientos hormonales persiguen detener la progresión del cáncer, alterando los niveles de hormonas femeninas. En cambio, la quimioterapia erradica las células cancerosas, destruyéndolas. Estas son las principales familias de quimioterápicos empleados contra el cáncer.

Fuente: www.dmedicina.com

Alimentaté adecuadamente.

Primer nivel

En este se encuentran los cereales: maíz, trigo, arroz, pan, patatas, tapioca, batatas, pasta ( fideos, tallarines, macarrones ). Este es el grupo que debe aportar la mayor cantidad de energía que necesita el organismo y se presenta en forma de hidratos de carbono. También estos alimentos aportan fibra. Estos deben consumirse de 7-12 porciones diarias, 1 porción equivalente a 1 rebanada de pan, arroz o pasta 1/2 tazón y 1/4 tazón de cereal seco.

Segundo nivel

Frutas y verduras

  • Frutas: Aporta hidratos de carbono de absorción lenta. Esta debe ser consumida de 3-4 porciones de fruta al día.

Una porción equivale a 1/2 taza de fruta en trocitos o una fruta mediana. En el caso de las ciruelas son 2 piezas, uva son de 15-20piezas, cerezas 15 piezas, sandia y melón 1 tajada, 174 de taza con zumo de fruta. ‘‘‘Procure evitas los zumos azucarados o los frutos en almíbar

  • Verduras: Esta aporta hidratos de carbono también con una absorción lenta. Esta se debe tomar de 5-6 porciones de verduras al día, 1 porción equivale a 1/2 taza de vegetales enlatados o cocinados, 1 patata, 1 zanahoria.

Tercer nivel

Leche, queso y yogur.

Aportan el calcio que nuestros huesos necesitan para prevenir enfermedades como la osteoporosis. También aportan proteínas de calidad y grasas. Deben tomarse 2-3 porciones al día.

Cuarto nivel

Aceites y grasas

En este se incluyen la mantequilla, margarina, manteca, tocino, mayonesa, aceites de oliva, girasol, maíz, soya, coco, frutas secas, etcétera. Se recomienda se tome al día de 0-1 porción. Esta porción equivale a dos cucharadas de aceite de oliva.

Debe ser reducido el consumo de grasas de origen animal como la mantequilla, el tocino, las natas, y los vegetales como las del coco, palmeras o palmiste, a favor de las de origen vegetal como aceite de oliva y frutos secos, el aceite de girasol, de maíz, etcétera.

Se recomienda tomar los alimentos al horno o cocidos en lugar de fritos, ya que el aceite utilizado para su preparación aporta gran cantidad de calorías extras al alimento. Esto sucede con las patatas por ejemplo, donde la misma cantidad aporta el doble de calorías si están fritas, que si están asadas.

Quinto nivel

Azucares

En este se incluye el azúcar, la miel y los alimentos elaborados como caramelos, jarabes, dulces, helados, bebidas azucaradas, etcétera.

Estas sólo deben ser consumidas de vez en cuando.

Fuente: es.wikipedia.org

Fibromialgía

se refiere a un grupo de trastornos comunes reumáticos no articulares, caracterizados por dolor y rigidez de intensidad variable de los músculos, tendones y tejido blando circundante, y un amplio rango de otros síntomas. No es contagioso. Lo padece entre el 3% y el 6% de la población mundial y es visto más comúnmente en individuos de entre 20 y 50 años. El término fibromialgia fue acuñado en 1976 y proviene del latín fibra (fibra.[1] ), del griego mio (músculo[2] ) y algia (dolor[3] ).

Consideraciones genearles.

No se han detectado alteraciones físicas en los puntos que el paciente afirma dolorosos, razón por la cual las hipótesis más actuales al respecto de su causa se dirigen hacia fenómenos de sensibilización a nivel central y mantenimiento del dolor por alteraciones en las respuestas de los neuromediadores. Aunque el resultado del examen físico general casi siempre es normal y las personas tienen un aspecto saludable, un examen cuidadoso de los músculos de las personas con fibromialgia, revela zonas sensibles al tacto en lugares específicos, llamados puntos hipersensibles. Estos son áreas del cuerpo que resultan dolorosas cuando se ejerce presión sobre ellas. La presencia y el patrón de estos puntos característicamente hipersensibles diferencian la fibromialgia de otras afecciones.

Causas de la enfermedad.

Aunque las causas aún no han sido bien aclaradas, se piensa que puede estar causada o agravada por estrés físico o mental, traumatismo físico, exposición excesiva a humedad o frío, sueño deficiente o padecer una enfermedad reumática.

Algunas teorías apuntan hacia una predisposición genética, destacando especialmente las investigaciones sobre el gen COMT y genes relacionados con la serotonina y la sustancia P. En muchos casos, los pacientes con “fibromialgia” presentan bajos niveles de serotonina y triptófano (neurotransmisores encargados de la regulación del impulso nervioso), así como de elevados niveles de la sustancia P en el líquido cefalorraquídeo. También se ha hallado un bajo nivel de flujo sanguíneo a nivel de la región del tálamo del cerebro y, anormalidades en la función de las citocinas.

Muchos de los casos, empiezan después de hechos puntuales, como infecciones víricas o bacterianas, accidentes de automóvil,etc. La ansiedad y la depresión producida por alteraciones emocionales como: separación matrimonial, problemas con los hijos, pérdida de empleo, fracaso profesional, etc., y a la tristeza que se producen como reacción al malestar continuado que provoca la enfermedad.

En ocasiones aparece después de tener enfermedades que debilitan el organismo tales como artritis reumatoide, lupus, aunque todo esto no parece que sea la causa, sino que despierta una anomalía oculta en la regulación de la capacidad de respuesta a determinados estímulos dolorosos.

Dentro de las teorías actuales sobre la patogénesis de esta enfermedad se encuentran las alteraciones en la arquitectura del sueño (polisomnografía: caracterizadas por sueño fragmentado, disminución de las fases profundas del sueño no MOR, entre otras), alteraciones en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo (disautonomía) y fenómenos de procesamiento anormal del dolor (sensibilización al dolor). Además, se han encontrado alteraciones ultraestructurales en biopsias de músculo, estudiadas al microscopio electrónico, en dichos pacientes.

Integrándose así teorías que abarcan las diferentes (y complejas) relaciones entre los mecanismos de sueño-vigilia (alteraciones del ritmo circadiano), el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, los centros de procesamiento de las vías del dolor (fenómenos de sensibilización central y periférica del dolor) y el sistema nervioso autónomo (alteraciones en el tono autonómico o simpático-vagal: hiperactividad simpática sostenida con hiporeactividad simpática ante el estrés). Este padecimiento es así considerado en un modelo integral, una enfermedad del sistema psico-neuro-inmuno-endócrino.

Existen descripciones de casos de “fibromialgia” en los que las manifestaciones clínicas coinciden con las de una infección viral, o bacteriana (por ej. la enfermedad de Lyme), afectación reumática e incluso con algún trastorno psicológico, sin embargo aún no se ha podido establecer una correlación bien definida.

Recientemente (may/05) nuevas investigaciones han comenzado a estudiar distintas áreas del cerebro con técnicas avanzadas de imagen y neurocirugía. Una hipótesis fuertemente apoyada por la comunidad científica sugiere que la fibromialgia está causada por un defecto interpretativo del sistema nervioso central que percibe de forma anormal las señales para el dolor.

Fuente: Wikipedia

La bulimia

La bulimia o bulimia nerviosa (hambre en exceso) es un trastorno mental relacionado con la comida. La palabra “bulimia” proviene del latín būlīmia, que esto a su vez proviene del griego βουλῑμια (boulīmia), que a su vez se compone de βους (bous), buey + λῑμος (līmos), hambre.[1]

Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a sufrir episodios de ingestas compulsivas.[2]

Un atracón consiste en ingerir en un tiempo inferior a dos horas una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de individuos comerían.

A pesar de que el tipo de comida que se consume en los atracones puede ser variada, generalmente se trata de dulces y alimentos de alto contenido calórico (como helados, pasteles o chocolate). Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Los episodios suelen planearse con anterioridad y se caracterizan (aunque no siempre) por una rápida ingesta de alimento.

Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga (patrones cíclicos de ingestión excesiva de alimentos y purgas) lo emplean el 80-90 por ciento de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticos, enemas, realización de ejercicio físico muy intenso y ayuno

Fuente: Wikipedia

Enfermedades del siglo XXI

Enfermedades laborales, la amenaza del siglo XXI

En los últimos años se han ido conociendo diversas patologías directamente relacionadas con la actividad laboral. Antes se hablaba del “estrés del ejecutivo”, que ahora afecta, sin distinción, a todo tipo de categorías laborales: insomnio, depresiones… son síntomas característicos de algunas de las enfermedades más habituales registradas por culpa del trabajo.

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El burn out se podría traducir como “quemarse en el trabajo”. Es un tipo específico de estrés laboral cuyos síntomas a los que suele ir asociado son: agotamiento físico y psíquico, bajo rendimiento laboral, pérdida de interés por los compañeros de trabajo y, en ocasiones, consumo de alcohol y tranquilizantes. Suele afectar a los profesionales de la salud y a los educadores. Se trata de profesiones en las que la voluntad y el esfuerzo son muy intensos, acumulando una excesiva tensión que pueden afectar negativamente el rendimiento y la calidad del servicio profesional.

Gripe del “yuppy”

Una enfermedad laboral sufrida, principalmente, por las personas que son adictas al trabajo es la denominada gripe del “yuppy”. Se manifiesta con fuertes dolores de cabeza, irritabilidad, sensación de cansancio permanente y posibles pérdidas de memoria.

El ‘mobbing‘ o síndrome de acoso es otra de las patologías relacionadas con el trabajo más típicas. Los síntomas comienzan en personas que se sienten excesivamente presionadas por sus superiores. Es decir, el sujeto es sometido a persecución, agravio o presión psicológica por uno o varios miembros del grupo al que pertenece. Dada su creciente presencia en el mundo laboral, esta enfermedad está empezando a ser descrita en diversas instituciones, (escuelas, fuerzas armadas o en centros penitenciarios) y a ser considerada una enfermedad profesional.

El “mobbing“, básicamente puede darse en tres grupos profesionales: personas brillantes y muy competentes en su trabajo, individuos con deficiencias emocionales-afectivas y personas activas y eficaces que pretenden imponer su criterio por encima de todo.

Falta de adaptación a las nuevas tecnologías

Una patología que surge como resultado de los cambios incorporados en el mercado por las nuevas tecnologías, a las que, muchas veces, es difícil adaptarse es el tecnoestrés. Se asocia con ansiedades, depresiones, inseguridades o sentimientos de incompetencia que desarrollan los trabajadores sometidos a mucha presión por parte de sus jefes. El miedo al fracaso y a la pérdida del bienestar económico están produciendo un alto nivel de estrés entre los trabajadores. Esta enfermedad ya se encuentra reconocida en algunos estados de la Europa Comunitaria.

En definitiva, al margen de las enfermedades originadas por el riesgo que implican en sí mismas algunas profesiones (médicos, operadores de maquinaria, conductores, etc.), ahora hay que sumar las enfermedades laborales producidas por desequilibrios psíquicos y anímicos.

Fuente: mujer.orange.es

La fenilalanina, una sustancia a tener en cuenta.

La fenilalanina

Muchos productos alimentación contienen el siguiente aviso “contienen una fuente de fenilalanina”.

Pero ¿qué es la fenilalanina? ¿Por qué se menciona en la etiqueta? ¿Es peligrosa?fenialalanina.png

¿Qué es?

La fenilalanina es un aminoácido por lo que forma parte en la composición de todas las proteínas (tanto animales como vegetales).

Nuestro cuerpo no puede elaborarla por lo que debemos consumirla para poder fabricar nuestras propias proteínas.

Este aminoácido es ingerido y la enzima correspondiente (fenilalanina hidroxilasa), lo digiere y así la fenialalanina es aprovechada por nuestro organismo para metabolizar proteínas.

Esto ocurre en los individuos normales pero existe un grupo de personas que sufren de una rara enfermedad hereditaria llamada fenilcetonuria, las cuales no poseen las encimas necesarias para digerir la fenilalanina, de modo que este aminoácido se metaboliza a nivel hepático, produciendo una serie de compuestos tóxicos (fenilcetonas) que se segregan en la orina.

Las fenilcetonas producirán diversos síndromes tóxicos en estas personas que podrán traducirse en niños con retardo mental o adultos con trastornos intelectuales (caracterizados por un cociente intelectual inferior a 20).

Alimentos que “contienen una fuente de fenilalanina”

Muchos alimentos dietéticos o libres de azúcar, contienen un edulcorante conocido como aspartamo, el cual contiene fenialalanina en un 40 % aproximadamente. Por ello, estos alimentos son una fuente de fenialalanina de un modo no natural (se ha añadido como ingrediente y este no se encuentra como ingrediente típico en esa clase de producto) y han de indicarlo para que no sean consumidos por los enfermos de fenilcetonuria.

Fuente: www.salood.com